miércoles, marzo 25, 2009

Palabras prostituidas - Olvido

Hay un sin fin de palabras socialmente prostituidas, aqui les va una de ellas...OLVIDO... El olvido tiene como definición en el Diccionario de la Real Academia de Lengua Española lo siguiente: 1. El perder la memoria o el recuerdo de una cosa (mmm también, cosa, persona, lugar, acción...) 2. Perder el trato o el afecto hacia una persona ( más...más...) 3. No tener en cuenta algo (se me olvidó aquello o lo otro...buena) ¿El olvido es un mecamismo de defensa del conciente o un simple "cliche" que utilizan las personas para creerse que en algún momento habia algo para olvidar? Es una palabra que implica una acción asociada, a la humildad, pero a su vez, al coraje, a la indiferencia, al crecimiento emocional de un ser humano o a la degradación de otro ser humano. Todas las posibles alternativas que ubiquen ésta "acción", puede ser enmarcada con una de las implicaciones antes mencionadas y muchas otras, solamente hay que analizar someramente para llegar a la conclusión de que es otra de las palabras más prostituidas por la sociedad. Algunas de las citas famosas asociadas al olvido nos muestran una visión de lo que implicaba o implica el olvido para aquellos que el mundo entiende...son los que saben...se los dejo a su criterio. "Tratar de olvidar a alguien es querer recordarlo para siempre" (anónimo) "Sepan que olvidar lo malo también es tener memoria" (José Hernández) "Nunca olvido una cara pero con la suya voy a hacer una excepción" (Groucho Marx) "Recuerdo incluso lo que no quiero. Olvidar no puedo lo que quiero." (Marco Tulio Cicerón) "Olvidemos lo que ya sucedió, pues puede lamentarse, pero no rehacerse." (Tito Livio) "Algunas cosas se hacen tan nuestras que las olvidamos." (Antonio Porchia) "Saber olvidar, más es dicha que arte." (Baltasar Gracián) "Un clavo saca otro clavo." (Refrán)

martes, marzo 10, 2009

El existencialismo, religión y la felicidad

La felicidad es un término que Sartre, dentro del existencialismo lo ubica como un concepto que va unido a lo que es el hombre, pero no suele asociarse al existencialismo ya que en el individuo es parte del mundo y este mundo, compuesto por individuos, en su mayoría fundamentan sus actos en algo divino, en la religión o en algún enfoque supremo al cual se le debe determinado comportamiento (aquí se fundamenta la moral) para que este proporcione aquellas cosas que pensamos que al poseerlas desembocará en sentirnos felices. De esta manera de forma implícita nuestra felicidad depende de que seres supremos, con poderes divinos y/o sobrenaturales entiendan que merecemos aquellas cosas (que son simplemente banales) para que podamos ser felices y no tan solo ser felices, si no que esta felicidad esta ligada a la realización de cada ente. Siendo esto así, la felicidad esta unida a valores y determinismos establecidos en cimientos únicamente religiosos (claro, en términos generales de la población), por tanto el existencialismo no puede apoyar un concepto que es totalmente propiciado (en la masa) por la imaginación de unos cuantos que resultó en la religión, postura que apoyo de forma rotunda.

viernes, marzo 06, 2009

Nietzsche y la felicidad

Nietzsche planteo que para encontrar la felicidad es necesario tener poder sobre uno mismo, de lo que uno es y siente y de lo que quiere para si mismo, por tanto es un placer que esta asociado a la fuerza vital que tiene uno mismo por un fin. Para éste filosofo, no se puede aspirar a la paz y al sosiego ni hacia lo que no en realidad se quiere ni indiferencia frente a la humanidad, ni a la resignación de las ideas y de las pasiones sin completar. La lucha, el riesgo, la aventura y la pasión es lo único que nos lleva a la felicidad real. Este plantea dos clases de felicidad, pero solo una, es la felicidad real porque no tiene fin la búsqueda y esta búsqueda es la que proporciona la felicidad. Según éste, las personas creen que la felicidad es paz, la vida cómoda y placentera, sin riesgos ni preocupaciones. La felicidad real para él es lo que se experimenta cuando hay fuerza vital y una lucha contra el mundo por ser lo que uno es y cuando uno se atreve a enfrentarse a dificultades que logra vencer, o también cuando se supera la adversidad y el dolor. Le da énfasis a inventar y crear maneras nuevas originales de ser y vivir y ver las cosas diferentes a los que la mayoría lo hace. La sociedad actual, sin duda, prefiere el primer tipo de felicidad, paz y descanso, pues esta sociedad en la que vivimos prefiere llevar una vida cómoda y placentera, sin ninguna preocupación que perturbe su paz. Cuando surge algún dilema existencial, la mayoría de la gente no se atreve a luchar para poder encontrar una solución y no encuentra la felicidad...porque no hay satisfacción de haber intentado el llegar a un fin.

¿Felicidad o Sistema límbico?

De acuerdo a la definición más utilizada, ubicada en el diccionario en línea, la felicidad es un estado de ánimo resultado de una actividad neuronal fluida en la que los factores internos y externos interactúan estimulando el sistema límbico. Por tanto partiendo de esa definición, la felicidad es la respuesta cerebral a un hecho que percibimos de manera positiva. Esto implica que no necesariamente aquello que nos hace sentir “felicidad” es real, si no en apariencia es algo que nos gusta y por tanto activa el sistema límbico y esto trae como resultado el que sintamos eso llamado “felicidad”. Si bien esto es así, ¿que pasa cuando aquello que aparenta ser bueno no lo es? ¿Cuándo salimos con el representante de esa persona que nos atrae? ¿Cuándo entendemos que algo va a ser beneficioso y resulta que no lo es? ¿Nuestro sistema límbico es engañado por cosas ilusorias, irreales e irrelevantes? El sistema límbico esta compuesto por varias estructuras cerebrales como lo son el hipotálamo, el hipocampo, el tálamo, la amígdala cerebral, el cuerpo calloso, el séptum y el mesencéfalo. Estas estructuras están relacionadas a varias respuestas y facultades del ser humano, como la memoria, atención etc. Pero dentro de estas respuestas se encuentran los instintos sexuales y las emociones, y es ahí donde esta el punto de la llamada “felicidad”. Dentro de estas reacciones cerebrales que nos hacen sentir “felicidad” se encuentra la estimulación de algo que nadie quiere aceptar que tiene, pero que sin duda alguna todos tenemos y más aun, es parte integral de nuestro comportamiento, y esto es el llamado ego. El ego es el “cuco” de la humildad para la mayoría de las personas, pero, ¿por qué negar que vivimos alimentándolo, si hasta cuando entramos en una relación con alguien, el objetivo inconsciente es alimentar el ego? Pero este es otro tema a parte, y para otra discusión. Miren, la apariencia de las cosas nos llenan los ojos de interés, lo que hacemos y nos gusta también tiene como repercusión el que se sientan emociones placenteras, a pesar de que lo que hagamos en esencia no sea productivo para nuestro desarrollo como ser humano. Un ejemplo de lo confundidos y engañados que estamos en la vida con éste cuento de la felicidad, son las relaciones amorosas y/o sexuales. Digo relaciones amorosas y/o sexuales por abarcar aquellas relaciones donde el amor no es lo que provoca esa "felicidad", más si el contacto físico con determinado ente.
Cuando dos personas se unen, en común acuerdo ya sea para iniciar una relación “amorosa” (eso es otro tema, para otra discusión) o para simplemente alimentar los licores del placer (frase adoptada de un maestro español que mas canciones, dice verdades metafóricas que nadie se atreve a decir), lo hacen buscando experimentar esa activación del sistema límbico, o sentir esa “felicidad”. Pero la realidad es que las relaciones están cargadas de malos ratos, discusiones, desavenencias, indiferencia, luchas de poder, mentiras, hipocresía y muchas otras cosas negativas, que si las pusiéramos en una balanza son más que las buenas, pero se crea costumbre, hábito y lo más importante el área de comfort, esa área de la cual no queremos salir por cobardía, por pensar en lo difícil que resulta edificar algo nuevo...continuar la vida sin la costumbre que no nos gusta mucho, pero no tenemos que hacer nada. Y la realidad, triste o no, es que por el uso y costumbre se han derribado oportunidades, sueños y se han olvidado detalles esenciales que han terminado hasta con naciones. En la filosofía Aristotélica se establece que la felicidad es una unidad presupuesta de la finalidad humana, el fin ultimo, la perfección. Por tanto siendo el fin último es una posesión a la cual queremos llegar, que marcaría el final de una búsqueda existencial, y con esto el final de la existencia. Otros filósofos como Leibniz la plantean como la realización de la voluntad humana, la voluntad humana como algo que queremos, el conseguir aquello que queremos tener o ser. Pero reconozcamos que cualquiera de las posturas que se escoja, ya sea la postura epicureísta o estoica, la felicidad es algo momentáneo, ya que parte de emociones que son provocadas por el sistema límbico, el cual no esta activo mucho tiempo, necesita reposo...por esto hay que aprovecharla cuando está vigente porque de repente se apaga. “La felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace” Jean Paul Sartre (1980) “La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos” Henry Van Dyke (1933)